La vida está en nuestras manos, como una ecuación está en un folio de un examen de un alumno. En ese proceso de averiguación de incógnitas intervienen innumerables variables, el tiempo, los nervios, la experiencia (en el caso de la vida) y el tiempo estudiado (en el caso de la ecuación). Hay ecuaciones de primer y segundo grado, y hay vidas más fáciles o dificiles que otras. Después de tener en cuenta todas las variables nos ponemos en situación e intentamos resolver la ecuación, o lo que es lo mismo, resolver la vida. Según el día que tengamos (si estamos felices, si estamos dormidos, si estamos apenados, si estamos cansados, etc.) así haremos ese examen, así pondremos solución a nuestra vida. Después de llegar a este punto que yo mismo he organizado y replanteado me doy cuenta que hoy no estoy capacitada para resolverla, pero al menos he llegado hasta este punto.
Esta noche de insomnio y de nervios apenas he pegado ojo. Serían las 8 de la mañana cuando ya cansada de estar en posición horizontal dispuse a levantarme. Tenía la extraña y asquerosa sensación de cuando no se ha descansado nada, como si las 5 horas que dormí no hubieran servido para nada. Después de mirar la bandeja de entrada del correo, leer un par de correos anhelados y leer un poco del libro de 700 páginas que ando leyendo ahora, me fui a la cocina. Café cargadito con tostadas con mantequilla. Me voy al salón con el gran desayuno, lo tomo con pausa mientras ojeo las noticias del teletexto (muertes y más muertes) y una vez acabado esto me vuelvo a poner en posición horizontal, tumbándome en el sofá. Con mando de televisión en la mano me dispongo a ejercitar el deporte menos saludable de todos: el zapping.
Al final mi dedo decide parar en Cuatro. Echaban a esa hora una serie que solía ver antes: "TAN MUERTOS COMO YO". Está a punto de terminar. Si por algo veía esta serie es por las frases que a veces sueltan los personajes. Son esas frases que te hacen pensar. La de hoy decía algo asi como: "Un cuadro no se ve realmente bien estando cerquísima de él, hay por tanto que alejarse un poco, pero no mucho, ¡cuidado!, sino no lo verás bien".
Entonces mi máquina cerebral empezó a pensar y divagar. Esto mismo ocurre con la realidad, con la vida. Si te sumerges demasiado en ella pierdes muchas cosas porque solo ves lo que tienes delante, si por el contrario te alejas muchísimo de ella, no disfrutas de los buenos momentos que te puede brindar. Por tanto, hay siempre que permanecer en una distancia media. Como dice el título de mi blog: BLACK & WHITE, CON UN TONO DE GRIS.
Yo soy un vicio más,
en tu vida soy un vicio más
¿Por qué no me dejes,
si es que sólo soy un vicio? Tu vicio.
Yo soy un vicio más,
en tu mente soy un vicio más
no me podes dejar
porque soy tan solo un vicio.
Tu vicio.
Y cuando estés
masturbando a la nena
en una hotel de Pinamar
no te hagas problema,
no vale la pena,
alguien en el mundo
nunca te va a dejar.
Yo soy un vicio más.
En la gente soy un vicio más.
Contale a tu mamá,
ella también tiene el vicio.
Tu vicio.
Y cuando estés
masturbando a la nena
en una playa en Pinamar
quien te hará el aguante,
quien te dará antes
todas esas cosas
que no puedes comprar.
Yo soy un vicio más.
Todo el tiempo soy un vicio más.
En esta sociedad
todo el mundo tiene un vicio.
Tu vicio.
Yo soy un vicio más.
En tu vida soy un vicio más.
Por qué no me dejas,
si es que solo soy un vicio?
Tu vicio.
Soy un vicio más.
Un minuto contiene 60 segundos, 60 tic-tac incesantes. En un solo minuto todo puede acabar, todo puede terminar, y eso es lo que ha ocurrido.
A veces pienso que soy mejor amiga que pareja, a veces pienso que no encontraré nunca a esa persona estable y continua que me dure años y años en los que compartir mucha felicidad. A veces pienso que el amor nunca llegó a tocar mi puerta, y si lo hizo no la supe escuchar.
¡Maldito amor! Causante de tantas alegrías como penas, de tantas sonrisas como lágrimas, de tantos recuerdos como olvidos... ¡Desgraciado amor! ¿Por qué tendrías que existir?
Bueno, la verdad es que en estos días de ausencia he desconectado de todo un poco. Me han servido para nada más y nada menos que traerme al mundo real, y dejar el de los sueños a un lado.
Siempre creí en los sueños, de hecho sigo creyendo, pero también creo en esa célebre frase que dice algo así como que de sueños no se vive.
Tengo muchas películas montadas en la cabeza, muchos sueños de futuro, muchas ilusiones y todas ellas se llegarían a hacer realidad si pongo mucho de mi esfuerzo por delante, pero noto que ese esfuerzo se ha acabado. Es como si hubiese sido una fuente, que chorreaba energía a borbotones y ahora estuviera seca.
Sé que ahora mismo debería estar esforzándome para conseguir uno de esos sueños inmediatos pero la verdad es que no tengo ganas. No tengo energía ya para luchar por ello. O quizás sea pura vagancia, no lo sé.
Bueno os dejo, me voy a poner a acumular energía para luego verterla y volverme a quedar seca.