No se acabó la amargura, todo lo contrario, todo se incrementó. El desasosiego, la tristeza y la añoranza vuelve a llamar a mi puerta como lo hicieron meses atrás. Soy tan torpe y tan tonta que siempre vuelvo a recaer, una y otra vez, una y otra vez frente a la misma losa.
Creo que personas como yo no nacieron para esta sociedad, ni siquiera para este mundo. Soy como una estrella errante, que viaja de un lado para otro sin llegar a estacionarse en ningún lugar. Es triste, muy triste lo que me sucede, pero tan sólo tengo la culpa yo.