Desde que te instalaste en mi vida me habrás dado como dos respiros, únicamente. ¿No habrá por ahí vidas más crueles que la mía para que te vayas con ellas? Mi cabeza llena de remordimientos por una parte, llena de quieros y no puedos, llena de más momentos tristes que buenos, etc. ¿Por qué mi vida está llena de tí amargura? ¿Serás mi fiel compañera siempre o podré deshacerme de ti algún día? Soy consciente que algunas cosas que me pasan me las busqué yo solita pero otras no, otras vinieron sin más, sin yo pedirlas. Espero que la segunda carta que te escriba amargura, sea de despedida.