No se acabó la amargura, todo lo contrario, todo se incrementó. El desasosiego, la tristeza y la añoranza vuelve a llamar a mi puerta como lo hicieron meses atrás. Soy tan torpe y tan tonta que siempre vuelvo a recaer, una y otra vez, una y otra vez frente a la misma losa.
Creo que personas como yo no nacieron para esta sociedad, ni siquiera para este mundo. Soy como una estrella errante, que viaja de un lado para otro sin llegar a estacionarse en ningún lugar. Es triste, muy triste lo que me sucede, pero tan sólo tengo la culpa yo.
Desde que te instalaste en mi vida me habrás dado como dos respiros, únicamente. ¿No habrá por ahí vidas más crueles que la mía para que te vayas con ellas? Mi cabeza llena de remordimientos por una parte, llena de quieros y no puedos, llena de más momentos tristes que buenos, etc. ¿Por qué mi vida está llena de tí amargura? ¿Serás mi fiel compañera siempre o podré deshacerme de ti algún día? Soy consciente que algunas cosas que me pasan me las busqué yo solita pero otras no, otras vinieron sin más, sin yo pedirlas. Espero que la segunda carta que te escriba amargura, sea de despedida.
Hacía meses que no tenía un día feliz. Por fin hoy llegó ese dia. Gracias a aquel o a aquella persona, diosa o ser extraño que escribió mi destino al nacer y me concedió un momento de felicidad después de meses de auténtica desdicha. Gracias
La vida está en nuestras manos, como una ecuación está en un folio de un examen de un alumno. En ese proceso de averiguación de incógnitas intervienen innumerables variables, el tiempo, los nervios, la experiencia (en el caso de la vida) y el tiempo estudiado (en el caso de la ecuación). Hay ecuaciones de primer y segundo grado, y hay vidas más fáciles o dificiles que otras. Después de tener en cuenta todas las variables nos ponemos en situación e intentamos resolver la ecuación, o lo que es lo mismo, resolver la vida. Según el día que tengamos (si estamos felices, si estamos dormidos, si estamos apenados, si estamos cansados, etc.) así haremos ese examen, así pondremos solución a nuestra vida. Después de llegar a este punto que yo mismo he organizado y replanteado me doy cuenta que hoy no estoy capacitada para resolverla, pero al menos he llegado hasta este punto.
Esta noche de insomnio y de nervios apenas he pegado ojo. Serían las 8 de la mañana cuando ya cansada de estar en posición horizontal dispuse a levantarme. Tenía la extraña y asquerosa sensación de cuando no se ha descansado nada, como si las 5 horas que dormí no hubieran servido para nada. Después de mirar la bandeja de entrada del correo, leer un par de correos anhelados y leer un poco del libro de 700 páginas que ando leyendo ahora, me fui a la cocina. Café cargadito con tostadas con mantequilla. Me voy al salón con el gran desayuno, lo tomo con pausa mientras ojeo las noticias del teletexto (muertes y más muertes) y una vez acabado esto me vuelvo a poner en posición horizontal, tumbándome en el sofá. Con mando de televisión en la mano me dispongo a ejercitar el deporte menos saludable de todos: el zapping.
Al final mi dedo decide parar en Cuatro. Echaban a esa hora una serie que solía ver antes: "TAN MUERTOS COMO YO". Está a punto de terminar. Si por algo veía esta serie es por las frases que a veces sueltan los personajes. Son esas frases que te hacen pensar. La de hoy decía algo asi como: "Un cuadro no se ve realmente bien estando cerquísima de él, hay por tanto que alejarse un poco, pero no mucho, ¡cuidado!, sino no lo verás bien".
Entonces mi máquina cerebral empezó a pensar y divagar. Esto mismo ocurre con la realidad, con la vida. Si te sumerges demasiado en ella pierdes muchas cosas porque solo ves lo que tienes delante, si por el contrario te alejas muchísimo de ella, no disfrutas de los buenos momentos que te puede brindar. Por tanto, hay siempre que permanecer en una distancia media. Como dice el título de mi blog: BLACK & WHITE, CON UN TONO DE GRIS.
Bueno, la verdad es que en estos días de ausencia he desconectado de todo un poco. Me han servido para nada más y nada menos que traerme al mundo real, y dejar el de los sueños a un lado.
Siempre creí en los sueños, de hecho sigo creyendo, pero también creo en esa célebre frase que dice algo así como que de sueños no se vive.
Tengo muchas películas montadas en la cabeza, muchos sueños de futuro, muchas ilusiones y todas ellas se llegarían a hacer realidad si pongo mucho de mi esfuerzo por delante, pero noto que ese esfuerzo se ha acabado. Es como si hubiese sido una fuente, que chorreaba energía a borbotones y ahora estuviera seca.
Sé que ahora mismo debería estar esforzándome para conseguir uno de esos sueños inmediatos pero la verdad es que no tengo ganas. No tengo energía ya para luchar por ello. O quizás sea pura vagancia, no lo sé.
Bueno os dejo, me voy a poner a acumular energía para luego verterla y volverme a quedar seca.